Históricamente, el embalaje se empezó a utilizar para el transporte de productos. Para ser precisos, fue el embalaje de alimentos el primero en desarrollarse debido a que permitía transportar comestibles que iban desde su lugar de producción al cliente directo. Con el paso de los años, el embalaje comenzó a ser relevante en la conservación de alimentos durante más tiempo y dio paso a una revolución de los envases que no ha parado de evolucionar, expandiendo su gama de productos a todas las áreas de consumo y a un mercado mundialmente conectado.

El embalaje, al margen de la preservación de los alimentos, también ha jugado un papel determinante en la contención y preservación de su contenido. Pero no ha sido hasta años más tarde que no se le ha reconocido su importancia en el mundo del marketing. Aquí su función radica en captar la atención del potencial consumidor destacando entre otros productos competidores. Pero todavía queda una cuarta función del embalaje y es proporcionar información legal sobre los productos que contiene.

Tendencias embalaje

La creciente demanda de productos de todas partes del mundo auguran al embalaje un amplio futuro. Las tendencias más destacadas que presenta para los próximos años son las siguientes:

1. Productos ecofriendly. En los últimos años, la presión por conseguir que los productos que forman el embalaje sean medioambientales es cada vez más fuerte y viene acompañada de una concienciación por la reutilización y el reciclaje. El respeto al medioambiente se extiende a todas las fases de producción.

2. El packaging crece como herramienta básica de marketing. Con la llegada de las redes sociales y la rápida evolución de la tecnología se establece una nueva vía de interactuar entre marca y consumidor que enfatiza la experiencia de marca por encima de otros factores.

3. Envases ergonómicos. Facilitando el manejo y uso del usuario/a.

4. Optimización: reducir costos y aumentar la eficacia. Con la crisis económica todavía coleando el consumidor busca precios económicos, lo que conlleva una revisión minuciosa de todos los costos para intentar reducirlos al máximo.

5. Ante todo: simplicidad. Fácil, simple y claro. Si el cliente debe entretenerse en entender el embalaje de un producto se irá a otro.

6. Innovación. Afecta a todas las fases de producción: revisión de materiales, producción, distribución, etc.

7. Internacionalización. Con la llegada del e-commerce la compra-venta de todo tipo de bienes está a un clic.

8. Adaptación al e-commerce. la distribución a escala mundial repercute tanto en el embalaje como en la logística. Hace falta adaptar la infraestrutura a gran escala.

9. Nuevos tamaños: los consumidores necesitan variedad. Las nuevas realidades de la sociedad moderna exige envases adaptados a las nuevas necesidades de los consumidores. Así, la creciente masa de población single, demanda productos unipersonales y los presupuestos ajustados ponen de moda el producto a granel (aquí el embalaje sería el contenedor).

10. Mayor colaboración. Las nuevas tecnologías facilitan a las empresas de embalaje y logística la búsqueda de nuevas soluciones o proveedores gracias a los portales de contratación, intercambio y compra-venta.

La creación de nuevos envases que se adapten a las necesidades de los consumidores y de los envasadores supone nuevos retos que se convierten, a su vez, en nuevas líneas de investigación. Y son las empresas del sector del envase las responsables de investigar y dar respuestas tanto a las necesidades de la propia industria como a las de los consumidores

@SaraSoleRobles

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